viernes, 13 de marzo de 2026
domingo, 1 de marzo de 2026
El poeta Vicente García de la Huerta
Estampa calcográfica
18 x 12 cm
Isidro Carnicero, dibujante
Fernado Selma, grabador
1778
Museo Santa Clara, Zafra
Poeta, dramaturgo, bibliotecario, académico, fue hombre de talento literario, apostura y arrogancia que vivió un ascenso social y profesional importante y una caída en desgracia por intrigas cortesanas. García de la Huerta es, sin duda, una de las figuras más brillantes y polémicas del siglo XVIII español.
Nacido en una familia hidalga el 9 de marzo de 1734, siendo niño abandonaba Zafra con su progenitor al servicio de la corona. Con apenas veinte años, considerado ya como un poeta brillante, se establece en Madrid. En 1755 publica su poema heroico Endymion, enseguida entra en las Reales Academias Española, de la Historia o de la de Bellas Artes de San Fernando. Y, en 1761, forma parte de la Real Biblioteca.
En 1766, tras el Motín de Esquilache, su vida cambia radicalmente. Considerado sospechoso, huye a París donde es perseguido y padece el escándalo del adulterio de su esposa. A su regreso es procesado y confinado en Orán. Un destierro que le sirve para perfeccionar su obra maestra, la tragedia Raquel.
Libre y de vuelta a Madrid en 1777, comprueba que el panorama literario había cambiado. Ahora brillaban Tomás de Iriarte y Juan Pablo Forner, con los que cruzará sátiras y panfletos en defensa de la tradición dramática española y en contra de la influencia francesa o «galomanía» vigente. Aunque el estreno de Raquel fue un éxito, su arbitrariedad en la selección de autores en la antología Theatro Hespañol fue muy criticada por sus rivales y ridiculizado como anacrónico y loco. Murió en soledad en 1787.
Este libro fue adquirido y donado en 2025 por los Amigos del Museo y del Patrimonio de Zafra
Hasta el 31 de marzo de 2026
Galería alta
domingo, 1 de febrero de 2026
Escapulario
Grabado calcográfico, lana, hilos y seda
Rectángulos: 10.5 x 8.5 cm
Cinta: 41 x 1.7 cm
Primera mitad del siglo XX
Museo Santa Clara, Zafra
Un escapulario es un objeto piadoso, un signo devoto y de pertenencia a algún instituto, sociedad o asociación religiosa seglar, que se coloca sobre los hombros y desciende sobre el pecho y la espalda del fiel.
Este escapulario perteneció a un miembro del Apostolado de la Oración, un movimiento católico surgido en 1844 por iniciativa del padre François-Xavier Gautrelet (1807-1886).En la casa de formación jesuita de Vals-près-le-Puy, en el sur de Francia, los seminaristas, tras escuchar entusiasmados a los misioneros que volvían de la India, que les contaban sus trabajos y la necesidad del Evangelio en aquella tierra, se entristecían y desanimaban pensando, como muchachos que eran, en lo interminable de los estudios y la cantidad de exámenes que les faltaba para ordenarse sacerdotes y recibir una misión en el Extremo Oriente.
Esa frustración fue percibida por el padre Gautrelet, quien, como su director espiritual, en el sermón de la misa decembrina de la fiesta de san Francisco Javier, apoyándose en la vida del santo, les propuso encontrar un nuevo sentido de ser misioneros y apóstoles en sus vidas cotidianas: manifestando su apasionado amor a Cristo aquí y ahora, a través del amor y la dedicación a los quehaceres diarios. Un apostolado callado, humilde y oculto, pero efectivo e importante al unirse espiritualmente en Cristo a la misión de la Iglesia.
Este movimiento católico es hoy conocido como «Red Mundial de Oración del Papa», que ofrece caminos de participación abiertos y de compromiso, siempre con el Corazón de Jesús como modelo de amor y servicio.
Hasta el 28 de febrero de 2026
Galería alta
domingo, 4 de enero de 2026
EXPOSICIÓN TEMPORAL
LA PINTURA DE PAISAJE EN ESPAÑA
El magisterio plenairista de Carlos de Haes (1857-1898)
EXPOSICIÓN TEMPORAL
Del 11 de enero al 15 de marzo de 2026
Carlos de Haes fue uno de los maestros más activos de la Cátedra de Paisaje en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Promotor del contacto directo con la naturaleza y de la práctica de la pintura al aire libre, un enfoque conocido como plenairismo, derivado del francés au plein-air. Un magisterio indiscutible en la renovación del paisajismo español contemporáneo.
Entre sus numerosos alumnos se encontraban figuras destacadas como Jaime Morera, Serafín Avendaño, José Giménez, Agustín Lhardy, Juan Espina, Casimiro Sainz y un largo etcétera, algunas de cuyas obras cuelgan en esta exposición…
Una muestra que quiere evidenciar los orígenes contemporáneos de un tema pictórico que ha tenido un largo recorrido en la pintura española.
Agradecemos a la Colección JCMB su disponibilidad para mostrarnos parte de los tesoros pictóricos que guarda.
viernes, 2 de enero de 2026
PIEZA DEL MES / ENERO 2026
Agnusdéi de Inocencio XII
Cera moldeada, restos óseos, alambre, cuero y tintas
8 x 7 cm
Roma
1692
Monasterio de Santa María del Valle, Zafra
El papa Inocencio XII comienza su pontificado en julio de 1691, por lo que, como marcaba el ritual, el Miércoles Santo siguiente bendijo este agnusdéi, que el Sábado Santo le fue entregado a una dignidad religiosa o civil asistente a la liturgia. Posteriormente, sería donado al convento de Santa Clara en cuyo relicario se conserva.
Esta lámina de cera bifaz y ovalada, aunque hoy fragmentaria, era estimada como un sacramental, un signo instituido por la Iglesia para transmitir la gracia divina y defender a los fieles de diversos males, que se enumeraban en un impreso que se entregaba adjunto.
En el anverso es invariable la figura del cordero pascual, orlada con la frase en latín «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo», junto al nombre y escudo papales. Como era la cara que se exhibía en el relicario, a ella se adhirió una reliquia ósea y una filacteria que la identifica como de san Cirilo mártir; no sabemos si del de Capadocia, un niño martirizado a mediados del siglo III, o del de Heliópolis, un diácono que lo fue en el siglo siguiente en tiempos del emperador Juliano el Apóstata.
Pero el reverso es más variado, en este se representa a san Carlos Borromeo (1538-1584), uno de los grandes representantes de la Contrarreforma católica. Aparece de medio cuerpo, junto a una calavera sobre unos libros en alusión a la vanidad del mundo; pero su mirada, devota, se alza para contemplar, entre nubes, al Santísimo Sacramento.




