martes, 20 de septiembre de 2011

HORARIO FERIA DE SAN MIGUEL 2011

Entre el 29 de septiembre y el 5 de octubre se celebra la 558 Feria Tradicional de San Miguel y la Internacional Ganadera (FIG) en nuestra ciudad. Durante esos días, el Museo tendrá el siguiente horario:
  • Abriremos de 11:00 a 14:00 horas.
  • Las visitas guiadas serán a las 12:00 horas.
  • Cerramos el 3 y el 4 de octubre.
Si desea información sobre la Feria de Zafra entre en su página oficial: http://www.figzafra.es/

jueves, 1 de septiembre de 2011

PIEZA DEL MES DE SEPTIEMBRE

Copón

Plata parcialmente dorada, repujada, picada, torneada y fundida.

27 cm x 11,8 Ø máximo

Carece de marcas

Siglo XVIII

Parroquia de la Candelaria, Zafra

Inscripción:«PR[omes]A DE[l] E[xcelentísi]MO S[señor] DVQ[ue] DE MEDINACELI»

Durante el primer milenio, no hay constancia de un culto eucarístico fuera de la Misa, ya que el sacramento era consumido por los asistentes, se llevaba a las casas o se guardaba en una arqueta en la sacristía.

Es, en el Medievo, cuando tiene una evolución paradójica: al tiempo que disminuye la comunión, al sentirse los fieles, por temor reverencial, indignos de recibirla; aumenta progresivamente el deseo de contemplar y adorar al Santísimo Sacramento en el altar.

Los nuevos ritos eucarísticos harán surgir un vaso, el copón, necesario para alojar las hostias sobrantes tras la Misa. Una tipología que tiene su momento culminante en los siglos XVI y XVII, tras el concilio trentino.

En el Ceremonial Romano de la Misa rezada (1708) se señala que los copones han de ser «dignos de tal alto Sacramento», por lo que deben fabricarse con oro o plata, al menos la copa que ha de contenerlo. Y, además, se recomienda que se cubra con el conopeo, una «cogullita o pabellón hecho de alguna tela preciosa u otra seda, que tire mas a blanco que a otro color, de esta suerte estará con la decencia que se requiere».

La pieza que presentamos, sencilla en su tratamiento, consta de pie circular con dos zonas convexas ornadas, una, con sencillas hojas de acanto y, otra, con ces y cartelas; astil abalaustrado, probablemente añadido en alguna reparación decimonónica; copa lisa y ancha, y tapa moldurada y ovoide, con una cruz dorada con rayos angulares por remate.

Fue donada a la Colegiata de Zafra con posterioridad a 1711, año en el que su patrono, el marqués-duque de Feria, hereda el ducado de Medinaceli.

Juan C. Rubio Masa

lunes, 1 de agosto de 2011

PIEZA DEL MES DE AGOSTO

TESOROS DE LA COLEGIAL INSIGNE

Cuarto centenario (1609-1612)

Portaviático

Plata repujada, recortada y punteada.

25 x 23 x 5,5 cm

Antonio Monserrat

Taller cordobés, 1859

Parroquia de la Candelaria, Zafra

Punzones: del artífice (Aº/ MONSERRAT), del contraste Cristóbal León (59/ C. LEON) y el león rampante de Córdoba.

Desde el siglo XVIII, la manufactura local de platería venían sufriendo una dura competencia de la cordobesa, ya que esta poseían una red de plateros feriantes y corredores que introducían un producto bien elaborado, pero más barato dada la presión comercial, el carácter familiar de sus talleres y la aceptación de plata vieja a cambio de los objetos vendidos.

Probablemente así se pagase esta pieza realizada por Antonio Monserrat, un artífice cordobés que había sido aprobado por el gremio de plateros en 1852; un año después de que se hubiese extinguido la Colegiata Insigne zafrense como institución religiosa singular.

El portaviático, inspirado en los modelos rococó cordobeses de finales del siglo anterior, consta de una caja cilíndrica con portezuela redonda en la que se representa el Cordero Místico entre nubes y recostado sobre la cruz. Se cerca con una ráfaga de rayos en forma de sol, encima de los cuales se dispone una corona real y una bordura de tallos de vid, con sus hojas y racimos de uvas, y espigas que se muestran entre cúmulos de nubes.

La caja, cuyo interior está forrado de terciopelo rojo, guarda la píxide o vaso eucarístico.

Para mantenerse en pie tiene, delante, dos patitas onduladas fijas y, detrás, otra abatible. Una cadena permite al ministro colgarlo de sus hombros.

Se utilizaba cuando un feligrés moribundo pedía el auxilio del viático. Entonces, el sacerdote, revestido y cubierto con la capa pluvial, tomaba el portaviático al que protegía con el velo humeral y, desde la parroquia, acompañado de una comitiva de fieles, que alumbraban con faroles al Santísimo, acudía a la morada del doliente.

Juan Carlos Rubio Masa