sábado, 1 de octubre de 2016

PIEZA DEL MES - OCTUBRE 2016







































Corona seráfica
Madera, metal, nácar y tinta
95.5 x 6.3 cm
Tierra Santa. Jerusalén
Taller palestino
Siglo XVIII
Monasterio de Santa María del Valle, Zafra



El rezo repetitivo de una oración sagrada, tiene antecedentes en las religiones orientales, desde donde pasaría a las primeras comunidades monásticas de Egipto o Palestina. 

La devoción más popular es la del rosario. Pero, entre franciscanos y clarisas, practican la variante llamada Corona seráfica o Coronilla de los siete gozos de la Virgen.

Surge esta devoción a mediados del siglo XV. La tradición señala que un novicio franciscano, acostumbrado desde niño a tejer diariamente una corona de rosas a una imagen mariana, cuando profesó, al no poder mantener su costumbre, pensó en abandonar la Orden.

Para su consuelo, se le aparece la Virgen y le propone sustituir la corona material por el rezo, cada día, de una corona oracional en torno a la meditación de los misterios gozosos o alegrías de María: Encarnación, Visitación, Nacimiento de Jesús, Epifanía, Presentación en el Templo, Resurrección y Coronación. 

La devoción completa consta, tras persignarse, de siete tramos de diez avemarías precedidos de un padrenuestro y, después del séptimo misterio, con el rezo de dos avemarías más en honor de los setenta y dos años que dice la tradición vivió la Virgen y una oración por el Papa.

Unida a estas prácticas devocionales surge el contario, collar o sarta de cuentas, que permite al orante acordarse de la cantidad de oraciones recitadas y de los tramos completados del rezo.

Esta corona seráfica o coronilla franciscana realizada, probablemente, en madera de boj con incrustaciones de nácar o madreperla, es ejemplo de las producidas en Tierra Santa para las comunidades franciscanas que custodiaban los Santos Lugares. Ejemplares similares, realizados con otros materiales, siguen pendiendo del cordón de los hábitos de frailes y monjas.











Galería alta. Hasta el 31 de octubre

miércoles, 28 de septiembre de 2016

MONASTERIO DE CLARISAS DE SANTA MARÍA DEL VALLE DE ZAFRA: 586 AÑOS DE VIDA CONVENTUAL ININTERRUMPIDA









































En el acta notarial de la erección del monasterio y bendición solemne de su solar, fechada el 25 de septiembre de 1430, se señala que este «se edificava e labrava dentro de los muros de la nueva cerca e adarve que se faze en la dicha villa, que se tiene en linde con la eglesia e hermita de Sancta Marina de Pumares, en linde de casa de Domingo García e el arroyo que dizen de los Pelambres e otros linderos».
Dicha ceremonia había comenzado con un acto en el que Elvira Laso de Mendoza, primera Señora de Feria, presentaba la bula pontificia de autorización de apertura del monasterio al obispo de Badajoz fray Juan de Morales, quien la leyó, besó y puso encima de su cabeza en señal de reverencia y acatamiento. 

Tras revestirse de pontifical y cubrirse con la mitra, el obispo se puso a la cabeza de una procesión que recorrió el sitio destinado al monasterio. Fray Juan señaló y bendijo el lugar de la iglesia y de la clausura «que son dentro de los çimientos començados», y el lugar del cementerio que se dispuso fuera de ellos desde «ambas las esquinas de la dicha eglesia fasta la calle del camino público que viene de la dicha eglesia de Sancta Marina». 
Tras consagrar el altar de la iglesia, el obispo de Badajoz «cantó missa e celebró el diuinal oficio», proclamó que imponía a la iglesia y claustro el nombre de Santa María del Valle y otorgó a la iglesia, monasterio y a las monjas del mismo «todas las reglas e graçias e indulgencias e exençiones e preuilegios que auía el monesterio de Santa Clara de Terdesillas».
Al día siguiente, tuvo lugar la ceremonia de toma de posesión. Estando dentro de los cimientos del monasterio, el franciscano fray Juan del Río, como procurador de las monjas, pidió al obispo que le diese la posesión «ceuil e natural del dicho monesterio e de su dote». El obispo lo aceptó y le condujo a la iglesia, donde el fraile, después de recorrerla, «tomó una piedra en la mano en sennal de possessión e lançó fuera al dicho sennor obispo e a la dicha donna Eluira Lasso de Mendoça e a todos los otros que ende estauan», quedándose él dentro en señal de haber asumido la propiedad.
 

Para saber más, vea RUBIO MASA, Juan Carlos, El mecenazgo artístico de la Casa ducal de Feria, ERE, 2001. Pinche aquí para descargar el texto íntegro del libro





viernes, 16 de septiembre de 2016

FERIA REGIONAL DEL CAMPO EXTREMEÑO - MEDIO SIGLO DE HISTORIA

Con motivo de los 50 años de la Feria Regional del Campo Extremeño se celebrará un acto conmemorativo en el que se incluye la proyección de una película de la feria de 1966 y una exposición.
Todo en el Pabellón Central del Recinto Ferial.
El acto el día 22 de septiembre próximo a las 21:00 horas.
La exposición estará abierta hasta el 5 de octubre.


jueves, 8 de septiembre de 2016

FELICIDADES EXTREMADURA

El 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen, es la fiesta principal de Nuestra Señora del Valle, titular del monasterio de clarisas de Zafra. Desde el Museo Santa Clara nuestra felicitación a la comunidad de hermanas que lo habita.
La imagen, que fue donada por la primera Señora de Feria, está esculpida en alabastro en la primera mitad del siglo XV. Es una de las mejores escultura marianas de nuestra región.
Con un detalle de la misma queremos felicitarles, también, por ser el Día de Extremadura.



lunes, 5 de septiembre de 2016

PIEZA DEL MES - SEPTIEMBRE 2016


Candeleros
Plata en su color, torneada y cincelada
25.5 x 14.5 cm
Antonio Ruiz de León
Taller cordobés
1779
Monasterio de Santa María del Valle, Zafra








































La iluminación ritual de los edificios cultuales cristianos fue habitual desde los primeros tiempos, documentos antiguos cuentan la ingente cantidad de lámparas encendidas en una de las basílicas romanas. Sin embargo, no está claro para los liturgistas cuándo se inicia la costumbre de alumbrar el altar.

Aunque un mosaico del siglo IV o V, encontrado en Túnez, muestra el interior de una basílica, sobre cuya mesa hay tres candeleros, la primera referencia escrita sobre el uso litúrgico de velas es del siglo VIII. En el Ordo Romanus Primus se señala cómo los siete acólitos ceroferarios que acompañaban al Pontífice, tras la procesión de entrada, debían dejar a los lados del altar los cirios encendidos que portaban.

A comienzos del segundo milenio, en frescos y miniaturas que representan interiores eclesiales, ya se advierten sobre el altar dos velas; un uso litúrgico que ratifica el papa Inocencio III en De Sacro Altaris Mysterio a finales del siglo XII.

El ordenamiento litúrgico postrero prescribe como inexcusables en el altar dos velas encendidas para las misas rezadas, es decir, las más sencillas. Ya que en las cantadas o solemnes se pueden usar cuatro o seis velas, y siete si la preside el obispo diocesano.

Esta pareja de candeleros de altar es obra de uno de los plateros cordobeses más destacados del siglo XVIII: Antonio Ruiz de León el Viejo, cuya actividad se centra entre 1759 y 1786.

Siguen un diseño de la época de Carlos III, en el que las tres partes de que constan (pie, astil y mechero), aunque se distinguen mediante estrangulamientos, conservan su continuidad a través de los gallones y estrías helicoidales que los surcan.


Marcas: Del artífice Antonio Ruiz de León (A/[R]VIZ), del contraste Mateo Martínez (-9/MART[ÍNEZ] y el león rampante de Córdoba.











Galería altadel Museo. Hasta el 30 de septiembre