viernes, 11 de marzo de 2022

PORTABLE LANDSCAPE
Lola Zoido


 
Galería alta del Museo
Del 15 al 30 de marzo de 2022
 
 
 
 
Esta exposición sobre el paisaje expandido plantea una instalación centrada en el paisaje de Extremadura. 
 
Consta de una pieza textil interactiva y de unas pequeñas impresiones digitales, que han sido creadas a través del escaneado 3D de fragmentos del paisaje de los alrededores de Zafra. 

Con Portable Landscape (Paisaje Portátil) se busca reforzar la idea de paisaje expandido: un nuevo entendimiento, una nueva perspectiva de lo natural al crear un paisaje, desde la nada, por medio de técnicas digitales y físicas, que permiten su traslado más allá de los marcos clásicos. 

Escanee, con su teléfono móvil, el código QR de la pared. Después enfóquelo sobre las cruces situadas en el centro de la alfombra. Muévase alrededor de ella para ver cómo surge un nuevo paisaje. Termine contemplando los fragmentos paisajísticos volumétricos situados en la vitrina.





Lola Zoido (Badajoz, 1994) es una artista que explora la manera en que construimos nuestra realidad mediante procesos digitales, tanto en el resultado virtual como en el material de la producción de imágenes. Su producción combina una mirada desde lo analítico y lo poético sobre las relaciones que surgen en la intersección entre lo digital y lo físico. 

Zoido, tras graduarse en Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, desarrolla su actividad creativa en Madrid. Ha participado en exposiciones nacionales e internacionales y ha obtenido diferentes becas y residencias. Destacan las residencias en el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (Córdoba, 2019) y en la Tabacalera (Madrid, 2017). También ha expuesto en la AR Biennale (Dusseldorf, 2021); Contemporary & Digital Art Fair (Paris, 2021); Tocar la Tierra, Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (Córdoba, 2020) o Face Up, TATE Exchange (Londres, 2019). 

martes, 1 de marzo de 2022


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lámpara votiva
Plata en su color, repujada, cincelada, recortada y fundida
117.5 cm x 49.6 cm Ø
Carece de marcas
Taller zafrense
1619

Monasterio de Santa María del Valle, Zafra




Las lámparas votivas, frecuentes en los ajuares litúrgicos, se usan para iluminar permanentemente al Santísimo Sacramento, por lo que penden junto al sagrario, o a alguna santa imagen de fuerte arraigo devocional en su capilla. 

Constan de plato, cadenas, vaso y colgador, siguiendo los patrones de la platería del Seiscientos que se mantuvieron vigentes, excepto en el plano decorativo, hasta el siglo XIX. 

En la que ven, el plato muestra una saliente pestaña a la que siguen dos niveles convexos en los que la decoración geométrica y de roleos vegetales aumenta para acoger tres cálices con su hostia encima. Entre ambos, se dispone una banda con la inscripción «ESTA LANPARA MANDO HACER DOÑA CATALINA DE ANDRADE RELIGIOSA Y ESCLAVA DEL SANTISIMO SACRAMENTO AÑO DE 1619», que viene a remarca el uso sacramental de la misma. Culmina en un perillón alargado.

Las tres cadenas, compuestas por eslabones alternantes a modo de cartelas, suspendidas de otras tantas asas, alcanzan un colgador, de perfil bulboso ornado de manera similar al plato.

Pendiente de las cadenas está el vaso para contener el aceite, en el que sobrenadaría una mariposa, una pequeña mecha sujeta a un disco flotante que, encendida, alumbra mientras va consumiendo la grasa. El vaso cuelga en el centro del plato, por lo que sirve para recoger tanto el aceite vertido, como las chispas o restos de la combustión.

 

 

 

 

 

 

 

 

Galería alta
Hasta el 31 de marzo de 2022


martes, 1 de febrero de 2022

PIEZA DEL MES / FEBRERO 2022


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

San Pedro de Alcántara
Óleo sobre lienzo
Escuela andaluza
Segunda mitad del siglo XVII

Monasterio de Santa María del Valle, Zafra



La restauración reciente de unas pinturas devolvió a la luz varios fragmentos de otras que, por su mal estado, habían sido rotas para remendar desgarros.
Uno de esos fragmentos recuperados muestra a un fraile, de rostro arrobado, sentado en un sillón junto a una ventana abierta a un paisaje montañoso, en el que se alzan unas edificaciones apenas esbozadas. 

Es una pequeña parte de un cuadro que, a pesar de no mostrar elementos iconográficos determinantes, entendemos que representa a san Pedro de Alcántara (1499-1562). 

El hábito con capa y capucho grande que viste son los propios de los frailes de la reforma de la descalcez franciscana de finales del siglo XV, que le tuvo como santo más famoso, de ahí que sus seguidores fuesen conocidos como alcantarinos. 

El rostro ascético, sin barba y la cabeza calva no se alejan de la descripción fisionómica conocida del santo. Además, esa mirada elevada y extática parece contemplar al Espíritu Santo que, en forma de paloma, le estaría inspirando su obra, por lo que el lienzo lo representaría en su faceta de escritor.

Precisamente, aquí en Zafra, en el desierto de La Lapa, se encontraba el convento de San Onofre en el que redactaría su popular Tratado de la Oración y de la Meditación, mientras se ocupaba de su guardianía (1532-1535). Tenía entonces poco más de treinta y tres años. Puede que el aspecto joven que presenta aluda a ese momento vital y la edificación bosquejada, al convento.

 

 

 

 

 

 

Del 1 al 28 de febrero de 2022
Galería alta