martes, 1 de noviembre de 2022

PIEZA DEL MES / NOVIEMBRE 2022

Caja relicario de los Santos Lugares
Madera, nácar, papel, metal
2.4 x 7.8 x 4.5 cm
Tierra Santa. Palestina
Siglo XVII

Monasterio de Santa María del Valle, Zafra





 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde que san Francisco visitase los Santos Lugares, hacia 1220, los hermanos menores o franciscanos, han estado presentes en ellos. Si bien, será el Tratado de Jaffa, que pacificó Palestina durante diez años (1229-1239), el que permitiría que se asentasen en los principales lugares cristianos: el Santo Sepulcro, Belén o el Monte Sión.

Son ya ochocientos años en los que, a pesar de las persecuciones y los mártires, los franciscanos llevan conviviendo con los musulmanes y manteniendo su acción misionera.

Ocho centurias en las que miríadas de frailes viajaron por tierra y mar hasta Oriente, a la Custodia de Tierra Santa, para predicar el Evangelio, guardar los Santos Lugares y servir a los peregrinos. Cuando regresaban algunos traían reliquias, cruces y artesanías de madera y nácar que acababan en los relicarios de los conventos de la Orden.

Esta cajita es una de esas piezas traídas como un tesoro, al contener tierra y cascajos de lugares como la casa de San José y de la Virgen, el huerto de Getsemaní o el Monte de los Olivos… 

Elaborada en madera con incrustaciones de cuadrifolias de nácar, se presenta como una colección, al llevar huecos separados y un trozo de papel manuscrito y pegado en la tapa indicando el lugar de procedencia. 

Para un convento de clarisas, su posesión y contemplación era una manera de acercarse simbólicamente a la tierra en la que vivió la Sagrada Familia o a los lugares de la predicación y Pasión de Jesucristo.

 

 

 

 

 

Galería alta del Museo
Hasta el 30 de noviembre de 2022

 
 
 


sábado, 1 de octubre de 2022

PIEZA DEL MES / OCTUBRE 2022





 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Agnusdéi de Urbano VIII
Cera
15.5 x 11.5 x 1 cm
Roma
1636
Monasterio de Santa María del Valle, Zafra

 

En 1636, durante el pontificado de Urbano VIII (1623-1644), se moldeó y bendijo este agnusdéi oval que, aunque conservado fragmentariamente, es idéntico al expuesto en la sala La Piedad Nobiliaria del Museo, salvo que este se fecha en 1630. 

En ambos, el anverso lo ocupa el cordero pascual, que sigue un modelo iconográfico replicado en el tiempo, con una leyenda cuya traducción sería: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo», a la que se suma el nombre y ordinal del papa.

El reverso es más variado, eligiendo el Papa la santa imagen a representar. En nuestro caso, la de una Virgen con el Niño que puede identificarse con el icono bizantino «Salus Populi Romani», que se venera en la basílica de Santa María la Mayor de Roma, a la que rodea la leyenda «Por ti somos partícipes del fruto de la vida».

En ambas faces, el exergo o espacio bajo las figuras lleva las armas papales, las tres abejas de la familia Barberini, flanqueadas por la fecha de su moldeado: el año decimotercero del pontificado. 

Quebrado e incompleto, muestra agujeros asimétricos recuerdo probable de las santas reliquias que otrora se fijaron a la cera. 

Estimado un sacramental, un signo instituido por la Iglesia para transmitir la gracia divina, al agnusdéi se le suponía cargado de virtudes contra diversos males, que iban enumerados en un impreso que se entregaba adjunto a los beneficiarios.

LEYENDA:
ECCE · AGN[us] · DEI · QVI · TOL[lit] · [pecata mundi] . VRBAN[us] V[III Pontifex Maximus] / AN[no] XII[I]
[Per · te · frvctvm] ·VITA · CVMMVNICAVI[mus] · [Urbanus] · [V]III · P[ontifex] · M[aximus] / [A]N[no] XIII

 

 

 

 

 

 

Galería alta
Hasta el 31 de octubre de 2022

jueves, 29 de septiembre de 2022

EXPOSICIÓN TEMPORAL

VIRGEN  DE  GUADALUPE.
TRADICIÓN  E HISTORIA EN IMÁGENES
 

Exposición Itinerante


Museo Santa Clara de Zafra
5 - 23 de octubre de 2022



 


El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es una de las Joyas patrimoniales y artísticas más destacadas de la geografía peninsular. La importancia de este espacio como centro devocional hacia la imagen de la Virgen de Guadalupe ha hecho que, a lo largo de la historia, el culto y el patrocinio de la realeza y nobleza se volcase con el monasterio hasta nuestros días. Esta circunstancia, ha hecho posible la presencia de artistas tan destacados como Francisco de Zurbarán, Lucas Jordán o Luisa Roldán que, con su trabajo, han convertido Guadalupe en uno de los monasterios más importantes de nuestro país como contenedor artístico.
Dentro del conjunto arquitectónico que compone el complejo guadalupano, destaca el espacio del Camarín, lugar en el que se encuentra la imagen de la Virgen y uno de los que reúne una mayor riqueza artística. Una importante escalera da acceso a ese espacio y en ella, desde el siglo XVIII, se sitúan los lienzos que componen esta exposición, en los que se narra la historia de la Virgen de Guadalupe.
El conjunto, cuyo autor se desconoce, aparece citado por vez primera el 15 de abril de 1827, en el Códice 86, conservado en el archivo del monasterio con la siguiente anotación: «En las escaleras del camarín existen los cuadros de la historia de Nuestra Señora». En cada una de las representaciones aparecen pergaminos que narran lo que acontece en la escena representada proporcionando al conjunto un carácter didáctico.