Pirámide-relicario de san Marcial
Plata dorada, fundida y burilada
60,5 cm x 17 cm Ø
Taller madrileño
Circa 1600
Este relicario, realizado en plata dorada, exhibe con magnificencia una «canilla de san Marcial, mártir», como se hace constar en letras doradas en la filacteria de pergamino que la envuelve. Consta de un pie circular y un astil, con macolla periforme en su comedio, que sostienen una pirámide con sus vidrieras y se remata con un orbe coronado por una cruz. Una pieza en la que sus sobrias y pulidas formas geométricas contrastan con los finos y delicados motivos ornamentales burilados.
La reliquia contenida, un largo fragmento de una de las tibias del mártir, procedía del Monasterio de monjas cistercienses de Santa María en Bourbach, sito en la diócesis de Colonia (Alemania).
Del cenobio salió en 1594 como presente de su abadesa Úrsula Katerback al segundo duque de Feria, Lorenzo Suárez de Figueroa, con autorización del arzobispo de Colonia. La reliquia llegó a Madrid en 1601 y la primera duquesa de Feria, Juana Dormer, su madre, seguramente encargó este edículo a algún taller de platería madrileño.
Fue Marcial de Roma, el menor de los llamados Siete Santos Hermanos, hijos de santa Felícitas o Felicidad, y el último de ellos en sufrir martirio. Siendo decapitado en torno al año 165, en tiempos del emperador Marco Aurelio. De su historicidad da cuenta la Depositio Martyrum del año 354, el más antiguo inventario de enterramientos de mártires romanos.


