viernes, 1 de marzo de 2024

PIEZA DEL MES / MARZO 2024


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Misal romano
Papel, hilos, madera, terciopelo y plata
28.5 x 21 x 7 cm
Impresión: Amberes, 1689
Encuadernación: Zafra, 1690-1691
Monasterio de Santa María del Valle, Zafra


El misal es el libro «por donde se dize la missa» (Covarrubias, 1611); es decir, el que «contiene el orden y modo de celebrar la misa» (RAE, 1780). 

Ambos diccionarios se refieren al Misal romano, el manual litúrgico que contienen las reglas para la celebración de las ceremonias y ritos de la misa: el acto más importante de la Iglesia católica, ya que en ella se oficia el sacramento de la Eucaristía, por el que el pan y el vino, tras su consagración por el sacerdote, se transubstancian en el cuerpo y la sangre de Cristo.

Este ejemplar de misal fue editado en Amberes en la Imprenta Plantiniana cuando era dirigida por Baltasar Moreto hijo. Un establecimiento que, desde el reinado de Felipe II, tuvo el monopolio de impresión de todos los libros litúrgicos en los dominios de la corona española hasta finales del siglo XVIII. 

En 1690 el convento adquirió cuatro misales. El texto impreso venía formando resmas, sin componer ni cortar; por lo que enseguida fue mandado encuadernar. Pero, como iban destinados al servicio de su iglesia, lo fueron ricamente con tapas de madera forradas con terciopelo rojo y aplicaciones romboidales de plata recortada y cincelada, con ces contrapuestas, formas vegetales y cabujones con esmalte azul, y broches de plata. Los cortes van dorados, bruñidos y grabados con una red de rombos curvilíneos.

 

 

 

 

Del 1 al 31 de marzo de 2024
Galería alta del Museo

miércoles, 14 de febrero de 2024

Recuerdos del mar, música y abstracción
Gonzalo Almarazz
 
Del 24 de febrero al 31 de marzo de 2024


Sábado, 24 de febrero, 12:00h.  
Inauguración musical de la exposición
Galería alta del Museo

 



 

jueves, 1 de febrero de 2024

PIEZA DEL MES / FEBRERO 2024

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Relicario de un mártir emeritense
Madera, cristal, papel y restos óseos y dentarios
38 x 33.5 cm
Finales del siglo XVII

Monasterio de Santa María del Valle, Zafra



Aunque Mérida, en el martirologio, es reconocida a través de santa Eulalia (292-304), también debieron ser martirizados junto a ella otros miembros de su comunidad cristiana durante las persecuciones de Diocleciano. O así lo creyeron quienes encontraron la tumba de la que procede esta reliquia: un fragmento de la mandíbula inferior y un molar, probablemente de un varón. Sin embargo, nada sabemos de su procedencia exacta, excepto que en la filacteria que la acompaña lleva escrito: «S[an]to Martir de Mer[id]a».

El coraje de Eulalia en su denuncia y el violento martirio que padece, con tan solo doce años, daría ánimo a los cristianos frente al acoso pagano, llegando a convertir a la niña mártir en un símbolo de la fe y su tumba en un centro de peregrinaje. Tras el 313, con el Edicto de Tolerancia, se levanta sobre su sepultura un edículo martirial y, en su redor, un cementerio cristiano: una tierra en la que descansar junto a la heroína. ¿Pudo venir de este camposanto la reliquia expuesta?

Sea como fuere, llegó de Mérida al Monasterio de Santa Clara, donde fue colocada en la capilla-relicario que los duques de Feria habían levantado en la iglesia conventual hacia 1600. Para su exposición a los fieles, las monjas encargaron un marco, tallado en madera, en el que los dorados roleos vegetales envuelven una teca oval que protege los restos tras su vidriera.

 




 
 
 
Hasta el 29 de febrero de 2024
Galería alta