viernes, 13 de marzo de 2026

EXPOSICIÓN TEMPORAL

LOS HERMANOS DEL SEÑOR DE LA HUMILDAD
Exposición temporal del 21 de marzo al 3 de mayo


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL SEÑOR DE LA HUMILDAD
Cristo, sentado, afligido por tantos agravios recibidos, pensativo y melancólico, aguarda a ser clavado en la cruz. El tiempo parece haberse detenido. Toda la gestualidad se condensa en un instante...

Ya ha sido despojado de sus vestiduras. Su boca entreabierta exhala un sordo quejido, evocando el pasaje bíblico: «Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba. Mi rostro no hurté a los insultos y salivazos» (Is 50 6). Es el instante en que inclina y ladea la cabeza para apoyarla sobre la palma de su mano. 

Una escena patética y conmovedora en la que Jesús, el Hijo del hombre, que contempla cómo están cavando el hoyo dónde se hincará la cruz, medita. Su humanidad aflora. Él, solo, exánime, agotado por los golpes y la infamia, coronado de espinas como el rey de un carnaval, y a la espera de la muerte, se nos ofrece acongojado ante su evidente derrota. Su mirada baja y perdida lo dice todo. 

¿Su vida habrá servido para algo? 

NATIVIDAD DE UNA IMAGEN DEVOTA
Esta patética imagen de Cristo surge a finales del siglo XIV en Alemania. Conocida como Christus im elend o Christus in der Rast (Cristo en la miseria y Cristo en reposo, respectivamente), pronto se extiende por el continente. En la zona oriental es Chrystus Frasobliwy (Cristo afligido) o también será Cristo sentado, pensativo o en prisión. En los Países Bajos y Francia será Christ sur la pierre froide (Cristo sobre la piedra fría), en alusión a la roca del Gólgota sobre la que Jesús se sienta, extenuado y maniatado, a la espera de la crucifixión. 

Es una iconografía que no está tomada ni de los Evangelios sinópticos ni de los apócrifos. Quizá surgiera de las predicaciones franciscanas o dominicas, que insistían en el dramatismo de la Pasión, o quizá de los Misterios, unas piezas teatrales religiosas que se dramatizaban durante la Cuaresma o la Semana Santa. 

Mas a comienzos del Quinientos sería reinterpretada por el pintor alemán Alberto Durero. En su Pequeña Pasión nos ofrece la imagen de Cristo acongojado, semidesnudo, sentado en un banco pétreo, encorvado y hundido el rostro en su mano derecha; mostrándonos los estigmas pasionales, coronado de espinas y con las potencias de su divinidad. 

LOS HERMANOS DEL SEÑOR DE LA HUMILDAD
De ese modelo devienen las imágenes de la Humildad y Paciencia que se veneran en España e Hispanoamérica. Muy recurrentes entre los siglos XVI a XVIII, tiene en Zafra como paradigma al Señor de la Puerta de Jerez, la imagen del Cristo meditabundo y melancólico momentos antes de ser crucificado, que se venera desde 1712 en la capilla levantada sobre dicha puerta de la muralla medieval.

Existen, no obstante, ciertas variantes devocionales que surgen al colocar al lado o sobre la figura de Cristo ciertos elementos o postizos que transforman la iconografía original. Así, disponiendo una columna al lado nos transporta a los instantes posteriores a la Flagelación; mientras que si le colocamos una capa sobre los hombros y una caña en su mano se convierte en el Eccehomo, tras la coronación de espinas.

Esta exposición reúne junto a tres antiguos lienzos, procedentes del Monasterio de Santa María del Valle, una colección fotográfica que desea mostrar cómo se ha reinterpretado esta iconografía a lo largo del mundo cristiano desde el siglo XV al XX.

 

domingo, 1 de marzo de 2026


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El poeta Vicente García de la Huerta
Estampa calcográfica
18 x 12 cm
Isidro Carnicero, dibujante
Fernado Selma, grabador
1778
Museo Santa Clara, Zafra


Poeta, dramaturgo, bibliotecario, académico, fue hombre de talento literario, apostura y arrogancia que vivió un ascenso social y profesional importante y una caída en desgracia por intrigas cortesanas. García de la Huerta es, sin duda, una de las figuras más brillantes y polémicas del siglo XVIII español. 

Nacido en una familia hidalga el 9 de marzo de 1734, siendo niño abandonaba Zafra con su progenitor al servicio de la corona. Con apenas veinte años, considerado ya como un poeta brillante, se establece en Madrid. En 1755 publica su poema heroico Endymion, enseguida entra en las Reales Academias Española, de la Historia o de la de Bellas Artes de San Fernando. Y, en 1761, forma parte de la Real Biblioteca.

En 1766, tras el Motín de Esquilache, su vida cambia radicalmente. Considerado sospechoso, huye a París donde es perseguido y padece el escándalo del adulterio de su esposa. A su regreso es procesado y confinado en Orán. Un destierro que le sirve para perfeccionar su obra maestra, la tragedia Raquel.

Libre y de vuelta a Madrid en 1777, comprueba que el panorama literario había cambiado. Ahora brillaban Tomás de Iriarte y Juan Pablo Forner, con los que cruzará sátiras y panfletos en defensa de la tradición dramática española y en contra de la influencia francesa o «galomanía» vigente. Aunque el estreno de Raquel fue un éxito, su arbitrariedad en la selección de autores en la antología Theatro Hespañol fue muy criticada por sus rivales y ridiculizado como anacrónico y loco. Murió en soledad en 1787.



Este libro fue adquirido y donado en 2025 por los Amigos del Museo y del Patrimonio de Zafra

 

 

Hasta el 31 de marzo de 2026
Galería alta

domingo, 1 de febrero de 2026


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escapulario
Grabado calcográfico, lana, hilos y seda 
Rectángulos: 10.5 x 8.5 cm
Cinta: 41 x 1.7 cm
Primera mitad del siglo XX
Museo Santa Clara, Zafra

Un escapulario es un objeto piadoso, un signo devoto y de pertenencia a algún instituto, sociedad o asociación religiosa seglar, que se coloca sobre los hombros y desciende sobre el pecho y la espalda del fiel.

Este escapulario perteneció a un miembro del Apostolado de la Oración, un movimiento católico surgido en 1844 por iniciativa del padre François-Xavier Gautrelet (1807-1886).En la casa de formación jesuita de Vals-près-le-Puy, en el sur de Francia, los seminaristas, tras escuchar entusiasmados a los misioneros que volvían de la India, que les contaban sus trabajos y la necesidad del Evangelio en aquella tierra, se entristecían y desanimaban pensando, como muchachos que eran, en lo interminable de los estudios y la cantidad de exámenes que les faltaba para ordenarse sacerdotes y recibir una misión en el Extremo Oriente. 

Esa frustración fue percibida por el padre Gautrelet, quien, como su director espiritual, en el sermón de la misa decembrina de la fiesta de san Francisco Javier, apoyándose en la vida del santo, les propuso encontrar un nuevo sentido de ser misioneros y apóstoles en sus vidas cotidianas: manifestando su apasionado amor a Cristo aquí y ahora, a través del amor y la dedicación a los quehaceres diarios. Un apostolado callado, humilde y oculto, pero efectivo e importante al unirse espiritualmente en Cristo a la misión de la Iglesia. 

Este movimiento católico es hoy conocido como «Red Mundial de Oración del Papa», que ofrece caminos de participación abiertos y de compromiso, siempre con el Corazón de Jesús como modelo de amor y servicio. 

Hasta el 28 de febrero de 2026
Galería alta