miércoles, 14 de febrero de 2024

Recuerdos del mar, música y abstracción
Gonzalo Almarazz
 
Del 24 de febrero al 31 de marzo de 2024


Sábado, 24 de febrero, 12:00h.  
Inauguración musical de la exposición
Galería alta del Museo

 



 

jueves, 1 de febrero de 2024

PIEZA DEL MES / FEBRERO 2024

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Relicario de un mártir emeritense
Madera, cristal, papel y restos óseos y dentarios
38 x 33.5 cm
Finales del siglo XVII

Monasterio de Santa María del Valle, Zafra



Aunque Mérida, en el martirologio, es reconocida a través de santa Eulalia (292-304), también debieron ser martirizados junto a ella otros miembros de su comunidad cristiana durante las persecuciones de Diocleciano. O así lo creyeron quienes encontraron la tumba de la que procede esta reliquia: un fragmento de la mandíbula inferior y un molar, probablemente de un varón. Sin embargo, nada sabemos de su procedencia exacta, excepto que en la filacteria que la acompaña lleva escrito: «S[an]to Martir de Mer[id]a».

El coraje de Eulalia en su denuncia y el violento martirio que padece, con tan solo doce años, daría ánimo a los cristianos frente al acoso pagano, llegando a convertir a la niña mártir en un símbolo de la fe y su tumba en un centro de peregrinaje. Tras el 313, con el Edicto de Tolerancia, se levanta sobre su sepultura un edículo martirial y, en su redor, un cementerio cristiano: una tierra en la que descansar junto a la heroína. ¿Pudo venir de este camposanto la reliquia expuesta?

Sea como fuere, llegó de Mérida al Monasterio de Santa Clara, donde fue colocada en la capilla-relicario que los duques de Feria habían levantado en la iglesia conventual hacia 1600. Para su exposición a los fieles, las monjas encargaron un marco, tallado en madera, en el que los dorados roleos vegetales envuelven una teca oval que protege los restos tras su vidriera.

 




 
 
 
Hasta el 29 de febrero de 2024
Galería alta


lunes, 1 de enero de 2024

PIEZA DEL MES / ENERO 2024


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nativitas Christi
Grabado sobre pergamino, coloreado a mano
9.6 x 6.8 cm
Cornelius de Boudt (impresor)
Amberes
Principios del siglo XVIII

Monasterio de Santa María del Valle, Zafra



En la ciudad flamenca de Amberes, durante los siglos XVII y XVIII, se desarrolló una importante industria de impresión de pequeños grabados devocionales sobre papel o pergamino que, después, podían ser coloreados o decorados a mano. 

Como la iconografía mostrada era fácil de entender por los fieles, su estampación fue aprobada por la Iglesia y su difusión alentada especialmente por los jesuitas, quienes vieron en ellos un medio de fomentar entre los creyentes la veneración y la meditación hacia los sagrados misterios. Miles de estampas, como la expuesta, salieron de sus imprentas y su popularidad fue tal que alcanzarían incluso a los devotos del Nuevo Mundo.

No era extraño que la escena elegida, María y José adorando al Niño Jesús recostado en el pesebre, apareciese dentro de un óvalo en su comedio. Encima, entre los roleos vegetales simétricos que lo enmarcan, aparece la paloma del Espíritu Santo, iluminando con sus rayos la escena. Y, debajo, una cartela con el texto «NATIVITAS CARISTI», en el que se advierte una errata: la sustitución de la H de Christi por una A. Quizá el artista no sabía latín o quizá no se subsanó al ir destinada a un público iletrado. Sin embargo, el colorido aplicado posteriormente, con pinceladas poco detalladas, ofrece vivacidad a esta devota imagen de la Sagrada Familia.

Aunque pudo ser impresa a comienzos del siglo XVIII, es posible que la plancha de cobre, que sirvió para su estampación, fuese anterior y llegase por compra o cualquier otro medio al impresor.

 

 

 

 

 

 

Hasta el 31 de enero de 2024
Galería alta del Museo