Hace apenas unos días, la comunidad clariana del convento
acordó colocar para la veneración pública el Cristo yacente que guardaban en la
clausura. Una imagen muy querida entre los zafrenses, ya que procesionaba en el
Santo Entierro de la Semana Santa de la ciudad.
Su colocación lógica dentro de la iglesia, atendiendo a
aspectos iconográficos y devocionales, es junto a la Virgen de los Dolores, la
imagen mariana que lo acompañaba en dicho desfile procesional. Pero, como el
retablo en el que se encontraba no podía acoger al Cristo, la comunidad ha decidido
ubicar ambas en el retablo que hasta la fecha ocupaba la imagen de san Diego de
Alcalá y trasladar la imagen del santo al otro, tal y como pueden ver en las
fotografías adjuntas.
Esta recolocación se ha realizado en la consideración de que
no se atenta contra el patrimonio por lo siguiente: Las imágenes originales de
dichos retablos han desaparecido. La de san Diego fue colocada en los años setenta del pasado siglo, para sustituir una de san Antonio realizada
en Olot y la imagen de la Dolorosa, obra del siglo XVIII, tampoco era la
original del retablo, realizado muchos años antes para acoger una imagen mariana
de vestir, como se advierte por la forma del estofado del fondo de la
hornacina.