San Pedro libertado por un ángel
Óleo sobre lienzo
82.5 x 62.7 cm
Finales del siglo XVIII, principios del XIX
Monasterio de Santa María del Valle, Zafra
En los Hechos de los Apóstoles (12 1-19) se narra la prisión del apóstol Pedro y cómo milagrosamente fue libertado.
Entre los años 41 y 44, el rey Herodes Agripa persiguió a los judeocristianos de Jerusalén, llegando a ejecutar al apóstol Santiago y a encarcelar a Pedro, al que pensaba en exhibir al pueblo antes de su ejecución.
Pero, en la noche, «se presentó un Ángel del Señor y la celda se llenó de luz. Le dio el ángel a Pedro en el costado, le despertó y le dijo: Levántate a prisa y cayeron las cadenas de sus manos. Le dijo el ángel: Cíñete y cálzate las sandalias». Es este el momento que refleja el lienzo. El apóstol, que sigue sorprendido ante la visión del ángel, ya se ha puesto una sandalia y se apresta a calzar la otra. Una oportuna escalera le ayudará a escapar de la prisión.
Este episodio se entremezcla con el encarcelamiento de Pedro, por orden del emperador Nerón, en la Prisión Mamertina de Roma, que culminaría con su martirio crucificado cabeza abajo.
Acontecía el año 64. Cuenta la leyenda que, ante la intensa persecución que sufrían, sus seguidores aconsejaron al apóstol que huyera de la ciudad. Saliendo por la Vía Apia, tuvo una visión en la que se cruzaba con Cristo cargado con su cruz, al que pregunta: «Quo vadis, Domine» (¿A dónde vas, Señor?). De la respuesta, Pedro coligió que su última etapa estaba en la ciudad y, avergonzado por su miedo, regresó a Roma.
