jueves, 20 de noviembre de 2008

Programa de familia

HACIENDO MUSEO:

A ESCONDIDAS CON LA MEMORIA

La Red de Museos de Extremadura y el Museo Santa Clara organizaron el pasado fin de semana (15 y 16 de noviembre) unos talleres con el objetivo de divulgar el conocimiento del Museo y fomentar la participación de familias de Zafra y su entorno en el mismo.

«En un pueblo y en un tiempo lejanos, la sombra del olvido avanza sobres sus habitantes. Un rey y su consejero, un hada, un mago, un viaje… y el tiempo necesario para mirar al interior de las personas y de los objetos y descubrir quiénes somos». 

Con esta sugestiva síntesis y bajo el título «Haciendo museo: a escondidas con la Memoria», un espectáculo de marionetas introdujo a todos, a través de la escenificación, en un mundo imaginario para que los asistentes comprendiesen la importancia de la memoria.

Esta actividad lúdico-didáctica estuvo dirigida a niños entre 5 y 12 años, acompañados de algún familiar adulto, con el fin de que advirtiesen que detrás de todos los objetos se esconde una historia y que su montaje en el museo responde a su importancia cultural.

Fue todo un éxito de asistencia: los niños participaron activamente,  disfrutaron con el espectáculo y seguro que en ellos caló el mensaje. 

Esperamos que pueda repetirse en el futuro.

sábado, 1 de noviembre de 2008

PIEZA DEL MES DE NOVIEMBRE

La Gloria

Missale Romanum

Grabado sobre papel

Encuadernación en madera, terciopelo y plata

28,5 x 21 x 7 cm

Baltasar Moreti, Imprenta Plantiniana, Amberes 1687

Encuadernación, Zafra 1690-1691

Monasterio de Santa María del Valle, Zafra

 

De entre todas las festividades dedicadas a los santos, la más solemne es la que se celebra el primero de noviem­bre. El aniversario, que arranca de los primeros siglos del cristianismo, para rememorar la consagración del Panteón de Roma a la Virgen y a todos los mártires, fue instituido como fiesta universal de la Iglesia en el siglo IX.

El Misal Romano o de San Pio V recogen los textos rituales para la celebración de la Eucaristía en las solemnidades litúrgicas anuales: Adviento, Navidad, Pascua y Pentecostés, como unificó y preceptuaba el Concilio Tridentino. El ejemplar, que mostramos, de cuidada tipografía a dos columnas y con tintas roja y negra, fue impreso por Baltasar Moretti; que mantenía en pleno siglo XVII, como heredero de la empresa tipográfica del flamenco Cristóbal Plantino, los derechos exclusivos de edición de textos religiosos otorgados por el Papado a su antecesor.

En la obra, el editor para señalar las fiestas litúrgicas se sirve de grabados a página completa. A veces estas ilustraciones sirvieron de inspiración para ciclos iconográficos de retablos; en ocasiones, como es el caso, fueron obras consagradas las que sirvieron de sostén a los iluminadores. Es evidente que esta estampa está inspirada en el lienzo La Gloria de Carlos V, que pintase Tiziano en torno a 1554 por encargo del Emperador. Y como este conforma una composición ovalada, presidida por la Santísima Trinidad hacia la que avanza la Virgen. Ahora bien, aquí, la familia imperial y los personajes del Antiguo Testamento del lienzo han sido sustituidos por Santos de la Iglesia; quienes, cual corte celestial, contemplan extasiados el inefable misterio trinitario.
Juan Carlos Rubio Masa

sábado, 4 de octubre de 2008

PIEZA DEL MES DE OCTUBRE

Caja relicario

Madera lacada y vidrio

22 x 29 x 34 cm

Arte Namban

Japón, periodo Momoyama

1573-1615

Monasterio de Santa María del Valle, Zafra

 

El convento de Santa Clara guarda sorpresas patrimoniales. Una muestra es esta caja relicario fabricada, en el siglo XVII, con cuatro fragmentos de un biombo japonés, cuyo suntuoso aspecto se consideró adecuado para cobijar los restos de los santos Bartolomé, Vicente, Fabricio, Blas, Rufo, Leonardo y Zenón, mártires de los primeros siglos del cristianismo.

A finales del siglo XVI comenzaron a estimarse los objetos suntuarios procedentes de Oriente. Un gusto ligado a la presencia de occidentales que comerciaron, primero, con China y, tras el descubrimiento de Filipinas, con Japón. Desde entonces, llegaba al puerto novohispano de Acapulco el llamado Galeón de Manila cargado de todo tipo de mercadurías de aquellas tierras; de entre las que los lacados, dada su durabilidad, exotismo y brillo negro y dorado, eran de las más cotizadas, luego, en España.

La laca, aunque es un barniz de origen chino, fue asimilada por la estética japonesa, que llevó su producción a la cima. Consiste en aplicar numerosas capas, sobre las que se puede dar color, dorar o incrustar piezas de nácar o marfil, para terminar con una capa de laca transparente y pulida que aporta su característico aspecto lustroso.

En la pieza, que exponemos, la técnica seguida es el maki−e, es decir, sobre una base de laca negra lleva pintada una ornamentación naturalista estilizada en tonos dorados, grises y rojos. Entre los rameados florales, que llenan los paneles, pueden verse un abanico, aves volando o posadas, y un feng-huang, el ave fénix oriental.

El término Namban, que significa extranjero del sur y se aplicaba en Japón a portugueses y españoles, sirve también para catalogar este tipo de objetos destinados a la exportación que son el resultado de la fusión de dos culturas lejanas.

Juan Carlos Rubio Masa