lunes, 1 de marzo de 2021

PIEZA DEL MES / MARZO 2021


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Matracas
Madera, hierro
11.3 x 21.5 x 6.3 cm
19.7 x 19 x 4.2 cm
56.2 x 21.4 x 3.9 cm
Siglos XVIII-XIX
Monasterio de Santa María del Valle, Zafra


Cuando el Jueves Santo enmudecían las campanas por la pasión y muerte de Jesucristo, el silencio se rompía con el monocorde y desagradable sonido de las matracas que llamaban a los fieles a los oficios litúrgicos o a las procesiones. Y en los conventos servían, además, para convocar a los diarios maitines.

La matraca, también conocida como carraca o por localismos como chilrraera o macillos, es un instrumento musical de los clasificados como idiófonos por valerse de su cuerpo como materia resonante; al igual que las campanas, el triángulo, los platillos o las castañuelas...

Las hay de campanario, de enorme tamaño para que su sonido se oiga en toda la localidad. Están compuestas de una rueda de tableros de madera con mazos móviles para golpearlos al ser girados con manivelas.

Las hay portátiles, como las expuestas, con sus macillos de madera o con aldabas metálicas para hacer ruido cuando se volteen. Y las hay con una rueda dentada que al girar sobre su eje/mango hacen vibrar una lengüeta de madera para lo mismo.

Sus sonidos carentes de armonía, y ciertamente desapacibles, están vinculados a la penitencia de quien los oye; de ahí que la expresión coloquial «dar la matraca» se entienda como pesadez o machaconería por parte de uno de los interlocutores.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
Galería alta
Del 2 al 31 de marzo de 2021

jueves, 11 de febrero de 2021

Desde mañana viernes, 12 de febrero, el Museo vuelve a abrir sus puertas a los visitantes. 
Pero, dada la normativa oficial, por las tardes abriremos de 16:00 a 18:00 horas.



lunes, 1 de febrero de 2021

PIEZA DEL MES / FEBRERO 2021

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Virgen de los Dolores
Talla en madera policromada
138 x 54 x 60 cm
Escuela sevillana
Finales del siglo XVII
Monasterio de Santa María del Valle, Zafra


En un retablo dieciochesco de la iglesia conventual se venera esta imagen de la Virgen de los Dolores cuya gestualidad, sus manos entrecruzadas, pegadas al pecho, su rostro lleno de lágrimas, su cabeza inclinada hacia atrás y su mirada elevada a lo alto, expresa un profundo dolor que se acomoda a la contemplación dramática de su Hijo clavado en la cruz. 

 Su túnica talar trasluce el contraposto que adopta su cuerpo y se alarga hasta cubrir los zapatos a la manera montañesina, con pesados pliegues verticales. Las mangas, rematadas en puños vueltos, dejan a la vista la blanca camisa interior. Cubre la cabeza con una toca, que enmarca el rostro y se prolonga hasta la cintura en dobleces curvilíneas, y un manto cuyos extremos recoge sobre sus brazos y cae con tiesura desde los sobresalientes codos hasta los pies. 

Como Dolorosa está enlutada, pero la negritud de las telas de duelo casi se pierde por el rico estofado que trasluce el dorado de base. Trabajado con minuciosidad, son magníficos los roleos vegetalizados que muestra.  

De esta Dolorosa, que se talla en un taller de escultura de finales del siglo XVII, seguidor de la escuela sevillana, desconocemos casi todo. Tan solo que se pensó para algún altar o retablo que la mostraría cercana a la vista de los devotos, dada la alta calidad de su policromía.

 

 

 

Iglesia conventual
Hasta el 28 de febrero de 2021